En la noche, mientras dormía,
soñé que moría, y un atisbo de
paz y alegría inundaba en mi vida.
En la noche, mientras dormía,
estabas tú en mi vida, y pasos
de esperanza recorría en los
campos verdes que del cielo
nacían.
En la noche, mientras dormía,
la nada era vida, la soledad era
inexistente, y abrazos yo
compartía.
En la noche, mientras dormía,
no había dolor que acumule
en mi pecho, y hubiese amado,
¡oh! ¡Cómo hubiese amado no
amanecer otro día!