Verdes son tus ojos y el
aura que gira en torno a
vos. “Verde que te quiero
verde” escribía Lorca, el
poeta español, y verde te
quiero a vos.
Verde la aurora boreal,
verdes las plazas y
parques de tu ciudad,
verdes tus venas que
asoman en tu blanca piel,
verdes tus pupilas do tu
risueña alma sonríe al
son de la melodía de una
guitarra de papel.
Verde la paz que vos
transpiras, y el olor
que vas dejando al
marchar con tus
ligeros pasos. Mas
confieso que es rojo
mi deseo, de cazarte
un instante, de agarrar
tu cabellera rizada
acastañada, de robar
tu aliento para hurtarte
un beso en una noche
ensoñada.
Te pienso con placer,
mujer cuyo nombre
evoca amorosa
inteligencia, brutalmente
sensual, sos claridad. Tú
nombre, tan griego, tan
occidental. Tan verde,
das paz.