Poesía

Poesía

lunes, 19 de enero de 2026

Verde

 


Verdes son tus ojos y el 

aura que gira en torno a

vos. “Verde que te quiero

verde” escribía Lorca, el

poeta español, y verde te

quiero a vos. 


Verde la aurora boreal, 

verdes las plazas y  

parques de tu ciudad, 

verdes tus venas que

asoman en tu blanca piel,

verdes tus pupilas do tu

risueña alma sonríe al

son de la melodía de una

guitarra de papel.


Verde la paz que vos

transpiras, y el olor 

que vas dejando al 

marchar con tus 

ligeros pasos. Mas

confieso que es rojo

mi deseo, de cazarte

un instante, de agarrar

tu cabellera rizada 

acastañada, de robar

tu aliento para hurtarte

un beso en una noche

ensoñada. 


Te pienso con placer, 

mujer cuyo nombre 

evoca amorosa

inteligencia, brutalmente

sensual, sos claridad. Tú

nombre, tan griego, tan

occidental. Tan verde, 

das paz. 

lunes, 5 de enero de 2026

Elle, qui ne le saura jamais


Abre el telón y el espectáculo 

empieza: dos gotas de sudor

caen de su cabellera rizada 

acastañada, y se ajusta en un

nudo sus cabellos hacia atrás,

y no cesa, y va moviéndose 

radiante de energía, mientras

me habla, y de alguna forma,

aconseja con una miríada 

de palabras.


Continúa el espectáculo que

mis ojos aprovechan, y mis

oídos, su voz, dulce manjar

que transmite, que me llega.


Y recuerdo cuando la veía

con sus labios y uñas de 

carmín, y la comisura de 

sus labios sonreír, risueña

porque era de noche, y

de seguro iba con sus 

amigos a salir.  Y pensaba

en cómo quería mis labios

mojarlos con los suyos,

en una infinidad de besos,

labio contra labio, 

yo humedecido en ella, 

empapado en su cuenco,

la respiración que se acorta

de sur a norte, sus ojos mi 

cielo.


Y por esos ojos verdes claros

yo naufrago, y no digo nada,

porque mi silencio, por 

respeto, es sagrado. 


Y he hecho por ella una

luz inextinguible en mi

corazón, fleur douceur,

flamme de vie, elle, qui

ne le saura jamais.

domingo, 4 de enero de 2026

Jardín en tus pupilas

 



Bienaventurados mis ojos

que te aprecian con respeto

y benevolencia, te veo y una

miríada de estrellas se alinean

en el firmamento, rielando sobre

tus verdes pupilas, la cámara

acierta.


Fijo mis pupilas en las tuyas,

que son verdes como las de

Minerva, y dulces escalofríos 

recorren sobre mí sin tu

voluntad, sin que lo sepas.


La tensión crece en mí, siento

que el palpitar de mi corazón,

de alguna forma va en armonía

con el tuyo, o así yo lo imagino,

para no enloquecer de dolor y

rechazo, ¡Te pienso tanto!


Un éxtasis tan radiante se 

apodera sobre mí al verte,

y guardo la imagen de tu

rostro en mi memoria para

verte entre las sombras

que ella evoca.


Tu voz es dulce melodía,

y tu sonrisa más hermosa

que cualquier poesía. Me

desarmas, sin que lo sepas,

sin tu voluntad, es algo que

en mí naturalmente se da. 


Irradias vibraciones de 

dulzura y paz, y tus ojos

reflejan un jardín primaveral.

Es un placer verte, es un

placer saber que en este

mundo estás.


Y no, no sabrás mis palabras,

ni te imaginarás, si algún día

las lees, que por ti están, mi

musa, mi paz.


jueves, 1 de enero de 2026

Flaca bella de ojos verdes intensos

 



Ay flaca bella, de ojos verdes

intensos, desconoces por

completo el color de mis versos.

Escribo y leo en alta mis 

palabras para que te las lleve

el viento. 


Anhelo que tu pecho atesore

mis letras como caricias a 

tus nacarados senos, que

remojen tu sexo, y que me 

desees como yo a ti, por

quien yo me desvelo.


Blanca flor, de ojos verdes

intensos, me traes paz y

no lo sabes, no lo sospechas,

y me avergüenzo de sentir

deseo.


Quiero conocer tus más 

recónditos deseos, quiero

amanecer todos los días

contigo a mi lado, viendo

el resplandor de esmeralda

de tus ojos verdes intensos.


Te deseo para un para

para siempre, a quien

yo quiero regalar mis 

caricias, mis besos.


Y no lo sabes, ni sospechas,

que es por ti por quien no

duermo, esperando 

ansiosamente a que llegue

el día semanal en que te veo,

 y creas teorías de que no

duermo por cualquier causa

que no lo es, pues temo 

perderte para siempre si te

abro mi pecho. Y callo, y

callo, esperando en un 

milagro que no se da, y

continúo mis días 

monótonos entregado a la

fantasía de tenerte un día

entre mis brazos, lo anhelo.

sábado, 20 de diciembre de 2025

Romance del corazón que calla

 


Te veo hoy frente a frente de muy lejos,

y a su vez, te escucho tan cerca, pues

las pantallas unen de cierta manera,

perdiendo un saludo que involucre el

tacto, viéndome ceñido a tu inexistente

deseo de tenerme próximo, de tenerme

cerca.


Hay un sinnúmero de palabras que

quisiera expresar, mas no puedo

por el sepulcral respeto que por ti

venero, reprimiendo mis deseos

expresivos, sintiendo cómo en mí

arden flechas que Cupido, sin 

reciprocidad, se equivoca, y 

sin piedad, me ha llenado de ellas.


Y así son mis días, elevada la 

presión que mi corazón por ti

ruega, deseos reprimidos, 

palabras no sueltas. Y sonrío,

sonrío mucho, pues es mi vida,

la acepto, y me rindo ante ella.


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El claro cielo de verde tus ojos

lisonjea, sonrisa apacible que

tu rostro aún más hermosea.

nacarada flor plácida del

frescor de la primavera, haces

que discurra fuego en mis venas.


Morfeo no vacila conmigo, pues 

mis ojos mantiene alertas, y éstos

desean ese día semanal donde 

podrán complacerse de ver tanta

belleza, aún si el sueño martilla 

mi cabeza.


Sofisticada damisela, quisiera una

ofrenda otorgar en palabras, el

fervor apaciguado de vergüenza,

inquieta mi voz de emoción, de

anhelo, y algo más, Minerva.


Guiños he dejado en el camino,

urdí hilos que asoman y son

estelas sembradas en una raída

vertiente encaminada, hermosa y

astral reina, a tal vez, y tal vez, a

revelar un cofre que mantengo 

apegado a lo que quise decir, ser.