Poesía

Poesía

jueves, 23 de julio de 2026

Invierno humanidad

 


El frío hiela mis huesos,

camino sobre calles de 

cemento, y la tarde gris

se esfuerza en serlo aún

más. Es invierno, un manto

de normalidad.


Mas veo a las escuelas sus 

puertas abrir, y los padres 

afuera esperar a sus hijos 

salir… Los niños enfilan su 

camino a la salida, y noto 

que el brillo áureo del sol 

en el cielo no está, sino en 

los ojos que veo alumbrarse

de felicidad al tomarse niño 

y mamá o papá de la mano 

al caminar, y en mi cabeza me 

digo, ¡qué hermosa que es la 

humanidad!


Pasean a sus mascotas cuyos

ojos rebosan de bondad, fuego

en sus manos de querer trabajar,

la sed de querer el dolor de otro

aliviar, y aunque no haya luz, el

sol lo siento entre mis semejantes

al caminar.


¿Dónde encontrar refugio de esta

soledad que viene en las noches a

acechar? Escribo estos versos y

dejo la imaginación a la fantasía

entregarse con total libertad.


Ráfaga tras ráfaga de viento 

siento en mis mejillas golpear,

dejando en mis huellas mi

soledad y mi melancolía marchitar,

como dulces presagios de un

soleado horizonte que me 

esperará con brazos abiertos a

cruzar.


Mayo

 


No quiero que el tiempo avance,

te quiero inmortalizada en este

instante. Huelo a ti, y no quiero

que tu olor se desvanezca, quiero

que me queme en la piel, que se

quede conmigo, y sea así menor

la melancolía por tu pronta 

partida.


Y te pienso… y te pienso… 

¡Estoy contando los días

para reencontrarte! De 

tenerte en mis brazos, de 

beber tu perfume, de nadar

 en ti, y escucharte.


Y las manecillas del reloj no 

se detienen, el transcurso del

tiempo va. Tú partida cada vez

más cerca aumenta mi deseo de 

abrazarte aún más. Y lo hago,

se siente bien, y tu piel responde

excitándose.


Las yemas de mis dedos 

escanean tu cuerpo, mis

oídos guardan tu voz, mis

ojos te imprimen en mi 

memoria, y mis labios se

sacian con tu sudor.


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Hermosa rosarina, el tiempo

apremia, y toca partir. Sé que

nuevamente te veré, y que algún

que otro poema te escribiré, y 

frente a ti recitaré. Volveré 

a tomar tus manos con las mías,

y te saciaré de besos, saciaré

tu pecho de nogal y almendros.

domingo, 26 de abril de 2026

Otro universo

 


Es de noche y no duermo, te 

pienso. Es de noche, y estoy

consciente que no sabes lo

que siento.  Pero pienso que

si canto mis palabras al

viento, tal vez en un universo

paralelo te llegarán mis versos.

No seré el yo que escribe estas

letras, y en este mundo no sabré

jamás el resultado de escribirlo

tanto, pero en ese otro universo

mi yo tendrá la valentía de decirte

al oído lo que siento. 


Y por ahora, hasta que se me

apague el fuego que congoja mi 

alma, este desasosiego, pensaré 

en tus pupilas de abismo verde,

cristalinos y de esmeralda.


domingo, 19 de abril de 2026

Flaca

 


Y la vida es así, suspiros y deseos

del corazón guardados en un baúl, 

imperando la razón, y por más que 

se piense por un amor, por más que 

palpite el pecho por rodearla, prefiero enmudecer, pues el dolor de no 

corresponder es aún peor.


Y la soledad me abraza en todas 

mis noches, todas ellas solitarias, 

y aunque tú, hermosa inspiración, 

ahora que pronto no te veré más, 

y que mi adiós de respeto y 

profesionalidad será, ¡ay dulce 

amor y deseo! Sabes… No… nunca 

lo sabrás, no quiero inquietar, no 

quiero molestar, ni que sepas 

que me dolerá.


Y me siento como un tonto, con 

la vergüenza a tope, pues hace 

más de trescientos sesenta y 

cinco días que no la tengo ante 

el alcance  presencial ni de mirada, 

sino frente a una pantalla.  Y ella 

no sabe, ni sospecha, que mi 

corazón late con perfecta cadencia 

al pensarla. 


Me ha dicho que en mis necesidades 

debo pensar ya, ¡ay flaca bella! 

Ríete, o corre ya, pues desconozco 

qué sensación de tu pecho nacerá, 

pues entre las mías, tú estás.


Y en mis necesidades, los versos 

que siguen, el fuego que arde en 

mi pecho cuando en ti pienso o 

no pienso, son estos:


No, yo no quería enamorarme 

de ti, y sucedió. No lo deseaba,

y nació. Cada palabra que emites

es un baño de ternura para mi 

corazón. Escucharte derrumba

las murallas que he construido 

para no exponerme a mis 

instintos y emoción.


Veo tu rostro y deseo besarlo, 

gloriosos días que al levantarme 

espero la hora de dormir para 

soñarlo. Aunque más glorioso, 

lo sé, es poder conquistar tu 

cuerpo y alma para culminar 

en ti en un infinitud de tactos.


Deseo tocar tus labios, deseoso 

y ardor  de verlos y besarlos. 

Quiero el relámpago de sentir 

los míos posándose sobre los 

tuyos mientras sostengo tus 

manos.


Te pienso, y de mi alma nace

un murmullo que pronuncia tu

nombre, el cual no escribo, por

el infinito respeto que por ti 

siento.


Flaca bella, puedo enfrentar 

peligros contra mi vida, y a la 

muerte no temerle, pues aprendí 

a no serle cobarde, pero ante 

los delirios del corazón, callo 

mejor, mantener el status quo, 

y de alguna forma, pienso yo, 

¿acaso acallar mis más puros 

anhelos no será un acto de amor? 

¿Será que se apreciará que el no 

incomodar a quien por el corazón 

de uno palpita, si sabes de 

antemano que confesar aquello 

que se reprime conllevará a 

rechazo, huida y dolor, por 

caminos no recorridos, es 

gallardía y un acto puro de amor? 


Ay, mujer que recorre mis sueños 

y mis letras, si por mi fuera, me 

hubiese gustado nacer en tu 

tiempo, y en tu tierra. Si hubiera 

tenido la dicha de no habernos 

conocido como tocó, a ti, a ti, 

si te hubiera visto, me hubiese 

armado de valor. Y a esa mariposa, 

ese canino, y, a la luna creciente 

que gravadas en tu nacarada piel 

tienes, besaría tal cual como un 

amante que hacia la guerra parte.


Aunque no estás, alumbras mi 

corazón, me llenas de dulce calor.