Poesía

Poesía

domingo, 24 de agosto de 2025

La primavera la puerta tocando está

 


La primavera la puerta tocando

está. Ella viene, no tarda más, un

puñado de días toca esperar. 

Vendrán con ella las jacarandas

con su violeta flor que al morir 

su descenso merodeará en el

viento hasta al suelo tocar. 

Pero el sudor de mi frente que

dediqué para sembrar en su

árido jardín bienestar, con ese

amor, a ti, mujer, jamás nadie 

así te querrá.


Vendrá en primavera el Zorzal 

Colorado a su hembra buscar, 

así como a otras aves que

harán su refugio en la ciudad:

las veré amarse bajo el sol

primaveral y a la muerte buscar, 

y a ti, como yo lo hice contigo, despabílate mujer, pues así, no te amarán.


Como yo te amé, aquella devoción 

de amar y ser amado que tu piel 

sintió a profundidad, así, no te 

querrán. 


Vendrán mejores días, veré al picaflor

verde al parque acercar, sus alitas 

batirlas frente a una rosa con cuyo 

néctar se alimentará. Veré a las

cotorras anidar, y tú, que no estás,

tus alas queriendo aletear en tierra

quedarán.


Así como París a Helena, como yo

amo y he amado, así, con tal devoción

como se suele hacer al amar a Dios,

así, no te llegará nadie que se entregue 

ni te querrá.

sábado, 23 de agosto de 2025

Lucero

 


En mi cielo eres el lucero, 

te pienso como si fuera mi 

última noche, mi sombra de

 recuerdo y flor de presente, 

¡oh etérea gacela! Riela en 

mis pupilas el cabrillear 

tuyo que tu remembranza 

me deja.


¡Ay! Te pienso como nunca en 

esta noche, flor de nácar,

firmeza en mi cabeza, el

frío enmudece mis piernas,

las calles mudas, y las hojas

humedecidas por la torrencial

lluvia que aqueja. 


Misteriosa noche que me 

desvela. Brotan las palabras 

como si de un volcán a punto

de estallar fuera. Tanto por

decir, que a la fantasía, bendita

ilusión, mi sombra me entrega…

sábado, 16 de agosto de 2025

Imaginar

 


¡Ay barca mía cómo trémula transita!

Busca algarabía, mujer con el 

corazón que palpite carmín de rosas

y labios que se entreguen a dar un 

beso, y, ¡Rápido! ¡Qué la soledad

marchita!


Levantarse deseando el roce de

su piel, un abrazo de mujer, es 

mucho desear aunque se necesite

amar, un volcán que desea estallar.  E imaginar…


Primavera las manos de nácar 

que marcan mi espalda, bella 

imagen que bajo esta noche 

estrellada imagino envuelto 

bajo las sábanas: sus uñas 

sangrándome pequeñas gotas 

sobre mi espalda, su rostro se 

dibuja y marca bajo una 

almohada, y de su boca escapa 

un hálito que se deshace 

suavemente bajo mi respiración

agitada.


Bella fantasía que mi barca busca

para acalorarse bajo la soledad que 

la arropa cada noche y cada mañana. 

Me embriaga ver sus ojos, clavarme

 en su mirada, y que clave la suya en

la mía y que una sonrisa se le dibuje

 delicada.


Hermosa fantasía que mi mente 

maquina, pues la soledad prolongada

es penumbra, y mi barca, el alma, 

se embriaga con imaginar el alba: 

una mirada. 


miércoles, 13 de agosto de 2025

Sueño


Anhelo no caminar solo, de tener una

compañera de vida, de formar una

familia. Y es de noche, la oscuridad 

dormita, y me entrego a la fantasía,

pues, ¿qué más quiero que vivirlo

en sueños sin que medie la 

melancolía?


La soledad es el silencio que muerde,

tiniebla persistente alojada en mi 

pecho cuando aquella aqueja. Parto

a dormir, y quiero que el sueño sea

eterno, porque al levantar… vuelve

la realidad.


Hermoso y anhelado sueño donde

se difunden mis más profundos 

deseos, algarabía temporal, un 

gusto pleno. Quiero que se 

transmuta en realidad esa otra

vida, esa que sueño. 


Y si me preguntan qué quiero:

A esa fémina que pienso, que

camina a mi lado y me da la 

mano en sueños. La luz está

apagada, no entra ni un ápice

de destello. En mi oscuridad me

entierro anhelando soñarla, 

de darle un beso, y que continúe

ad Infinitum el susurro de la 

noche, susurro que apacigua 

mi alma, susurro que calma.


Mis párpados caen bajo el

letargo del cansancio, y una

sonrisa se dibuja en mis labios:

tal vez hoy sí soñaré, tal vez hoy

sentiré plenitud, aunque sea un

corto momento.


El sueño, el paraíso de quienes

caminan solos, de quienes la

soledad abraza bajo un manto 

de fuego.

martes, 12 de agosto de 2025

Puente de nieve

Quiero que mis poemas sean un canto de amor y no 
a la soledad. Quiero que mis versos sean hermosos
como sus manos translúcidas lo son cuando alguna
vez tomó la mía para una formalidad y nada más.

Quiero escuchar su voz, y no separado bajo un telón,
quiero escucharla decir buenas noches y buenos días,
mas no puedo, e imaginarlo lastima mientras escucho
Nuvole Bianche de Einaudi: sus partituras, toman vida
en un parlante no lejano, que suaviza el alma como el 
vino al cuerpo, y me hace entregarme a la fantasía.

Suena I Giorni del mismo autor, el piano una flor
para quien es una tumba en demostrar calor, calor
que aspira tenerlo, de decirle basta, no puedo 
verte más, me revienta el pecho de palabras que
quieren estallar como lo hace un volcán. 

Callar y callar, la vergüenza, amargo dilema,
querer y no poder, lo que los tímidos 
aguardamos para no ser rechazados. 

Soy un puente frío de invierno cubierto de 
nieve que se revela suavemente con pasos 
que van dejando huellas en la escarcha
durante la madrugada, cuando no camina 
nadie, pues es ahí cuando es posible revelar
al viento, cantándole un poema ciego, que
merezco amor, amar y ser amado. Revelar
sin revelarle nada, manteniendo el secreto,
e imaginando... imaginando... ser alguna vez
amado.