La primavera la puerta tocando
está. Ella viene, no tarda más, un
puñado de días toca esperar.
Vendrán con ella las jacarandas
con su violeta flor que al morir
su descenso merodeará en el
viento hasta al suelo tocar.
Pero el sudor de mi frente que
dediqué para sembrar en su
árido jardín bienestar, con ese
amor, a ti, mujer, jamás nadie
así te querrá.
Vendrá en primavera el Zorzal
Colorado a su hembra buscar,
así como a otras aves que
harán su refugio en la ciudad:
las veré amarse bajo el sol
primaveral y a la muerte buscar,
y a ti, como yo lo hice contigo, despabílate mujer, pues así, no te amarán.
Como yo te amé, aquella devoción
de amar y ser amado que tu piel
sintió a profundidad, así, no te
querrán.
Vendrán mejores días, veré al picaflor
verde al parque acercar, sus alitas
batirlas frente a una rosa con cuyo
néctar se alimentará. Veré a las
cotorras anidar, y tú, que no estás,
tus alas queriendo aletear en tierra
quedarán.
Así como París a Helena, como yo
amo y he amado, así, con tal devoción
como se suele hacer al amar a Dios,
así, no te llegará nadie que se entregue
ni te querrá.
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