En mi cielo eres el lucero,
te pienso como si fuera mi
última noche, mi sombra de
recuerdo y flor de presente,
¡oh etérea gacela! Riela en
mis pupilas el cabrillear
tuyo que tu remembranza
me deja.
¡Ay! Te pienso como nunca en
esta noche, flor de nácar,
firmeza en mi cabeza, el
frío enmudece mis piernas,
las calles mudas, y las hojas
humedecidas por la torrencial
lluvia que aqueja.
Misteriosa noche que me
desvela. Brotan las palabras
como si de un volcán a punto
de estallar fuera. Tanto por
decir, que a la fantasía, bendita
ilusión, mi sombra me entrega…
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