Poesía

Poesía

miércoles, 6 de mayo de 2020

Incertidumbre

Quiero llorar mientras
escribo esto y que mis
lágrimas detengan los
latidos acelerados del
corazón.

¡Ay Dios! ¿Qué pasará?
La incertidumbre carcome
mis sentidos, y vivir es la
mejor esperanza que tengo.

Me hubiera gustado darte
un abrazo en tu lecho antes
de partir. Te fuiste, así como
los miles que a sus amados
desesperanzados vieron
cómo la llama de a quienes
aman se marchitaba hasta
que ésta se apaga.

Es de madrugada y no puedo
dormir, el dolor se apodera
en mí: no somos inteligencia
artificial, es de humanos sentir
empatía por los demás.

Los noticieros en mi país avisan
de malditos que a costa de la
pandemia que nos acosa con el
Estado buscan inmoralmente
enriquecerse, mientras en las
camas los ecuatorianos mueren.

Me duele, mi corazón late
rápido, soy humano.

Mi mujer descansa y escucho
su respiración normal. ¿Qué
haría si a ella la pandemia
le llegara a afectar? Es la
incertidumbre de no saber si
a quienes amamos de la noche
a la mañana dejen de brillar.

Vivimos en incertidumbre, nos
agobia el mañana, no sé tú,
quien lee mis letras, ¿qué
piensas de mis versos que
escribo en la madrugada?

¡Ay incertidumbre! Mi país
es un Estado fallido, y el
gobierno por más impuestos
clama: me siento asaltado,
mientras veo una noticia de
muertos que Caronte con el 
Covid clama. Qué indolencia, 
qué falta de empatía, tristes 
miserables que a todos engañan.

Mi corazón sigue latiendo
rápido: no sé el mañana. No
sé nada.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Qué caminar


Qué caminar el tuyo, con tu
Mano agarrada a la mía, tú
Vestida de blanco y yo de frac.
Y pensar, que esto es para la
Eternidad. O al menos eso
Quiero pensar.

Yo con mi vaso de agua con
Coca Cola, engañando a los
Invitados que era Whisky:
Evitando el alcohol para tener
Una noche rememorable: recuerdo
Cada detalle, el confeti sobre
Nosotros, mis pasos lentos que no
Podían seguir el ímpetu de los tuyos,
Luces blancas de las cámaras, y en mi
Memoria, un piano a lo lejos sonaba.

Tus padres regocijados. Mi madre
También, y en el infinito, mi padre
Nos sonreía. Ese día dejamos de ser
Dos.

Al final, acaba el sonido de los parlantes,
La noche es serena, y en paz, nos despedimos
De nuestras vidas antaño, para una nueva
Empezar.


domingo, 18 de marzo de 2018

Vals del Bosque


Las ramas desgajadas crepitan
sobre la fogata.  ¡Noche de luna
cuya luz riela sobre el agua!
En este vals musitan las hojas
Al compás del chasquido del
Guayacán carcomido por la
Llama.
 *
En la madrugada precipitan
Gotas de agua sobre mi almohada,
¿Acaso no ven que la lluvia es
Torrencial y que el fuego se apaga?
¡Corred! ¡Corred! No dejéis que os
Moje el agua.
 *
Al alba el rocío huele a menta y a
Albahaca, a tomillo y otras especias
Que el bosque aguarda. Hazme
Canción, para cantarla.Los pajarillos
Posados sobre el algarrobo trinan
Sus cancioncillas infantiles después
De la borrasca.
 *
Huele a pan en las labriegas casas,
El vapor de los hornos se escapa
De las ventanas. Sobre el alfeizar
Gorjean las palomillas mendigando
Migajas.
*
¿Escuchan a los árboles estirar
Sus raíces al despegarse de la
Tierra? ¡Mirad! Se embrazan,
Es el bosque que encanta con
Su magia.

sábado, 17 de marzo de 2018

Una fortuna apreciar la vida

Una fortuna apreciar la
Vida. ¿Cómo sentirla
Sin amor? El amor es,
Y sin él, vivir es una
Fría noche vacía,
Carcomida por la soledad,
Por más que su cabeza
Sobre el pecho se pose,
Y escucharla reír rebosante
De energía.

Amor, eso somos, un péndulo
Que gira, transcurre su lenta
Oscilación, las manijas nos
Recuerda lo corta que es la
Vida.

Pero amor, amor, sin él, nada
Somos. Sin amor, nada fluye,
Ni ríos ni mares, ni lágrimas
Ni sabiduría.

Si llorar alivia, el corazón
No lastima. Si amor somos,
Un abrazo al desamparo
Mitiga.

.........................................................

Somos truenos, fugaces,
Apenas un soplo de barro
En una inmensa existencia,
Diminutos ante las estrellas.

Disputas cansinas es la
Indiferencia a los sentidos.
Poco sirve agotar al corazón,
Un absurdo enfermarse por
Querer tener la razón.

Nada es sin amor, unión y
Repulsión, son los latidos
Del corazón. Dos caminos
Entrecruzados, una eternidad
Para nosotros, los humanos.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Una nueva vida

Poesía en tus pasos al entrar
Al compás de las campanas que
Dirigen hacia el altar. Verte venir
Vestida de blanco es angelical.

Te espero con el corazón abierto
Anhelando cada paso que das,
Viéndote acompañada del brazo
De tú papá.

Las partituras de Bach suenan
Sin cesar, y con cada segundo que
Pasa, más cerca de mí estás.

En ese lapso noto lo hermosa
Y risueña que se te ve,
Sonriente, clavando tus pupilas
En las mías, hablándome,

Segundos faltan para tener tú
Mano, para unirte conmigo, a
Mi lado, frente al altar

Y Dios, sé que mi padre aquí está;
Siento su presencia, sus labios
Posarse  en mi frente, y decirme,
"Hijo mío, cuídate, cuídala, te
Bendigo".

jueves, 19 de mayo de 2016

Padre.

Mi padre, un amigo que se grava
En los más hermosos recuerdos
De mi niñez y adolescencia.

De él aprendí que de nada vale
El rencor, que llorar es bueno y
Símbolo de fortaleza.

De él sé que la paz uno mismo
La encuentra, que la ansiedad
No es eterna.

De él sé que un abrazo es el
Refugio humano.

De él sé que la vida sabe mejor
Cuando te ríes de ella. Qué la risa
Es la mejor cura para sanar la
Incertidumbre que nos aqueja.

De él sé que la paciencia es dulce
Si se siembra  en primavera.

Mi padre, un buen hombre estelar.

viernes, 29 de abril de 2016

Cultura callejera. Espacio que se debe de cultivar en Guayaquil.

Mi ciudad, Guayaquil, brilla por la falta de lugares culturales. Recuerdo cuando viví hace mucho tiempo en Francia, y uno al caminar por sus calles, veía a músicos, mimos, y demás artistas ejerciendo su profesión, mientras franceses y turistas se conglomeraban frente a ellos; lamentablemente, no es así en Guayaquil, una ciudad lúgubre de concreto, donde hacen falta también espacios verdes.

Y, en mis caminatas en el centro de mi ciudad, siempre en la misma esquina encuentro en las mañanas a un señor que toca su violín o viola (no soy experto en instrumentos musicales). Es de tez y piel blanca, por lo que supuse que no era ecuatoriano. Toca su instrumento, teniendo abierto su estuche, donde uno dona su moneda. Yo soy uno de los pocos que se queda escuchando sus melodías, y por supuesto, dono. Para un guayaquileño es un misterio encontrarse a alguien que cultive la cultura en la calle, como sucede en Europa, por lo que hoy le pregunté si era escocés, y me contestó que no, que él es de Londres. Por lo tanto, tenemos en Guayaquil a un inglés que nos dona sus talentos musicales en la calle al tocar su instrumento. ¡Qué esta buena costumbre perdure!











Hoy decidí filmarlo y compartir esta corta historia con ustedes. También, una señora con sus hijas toca el violín afuera del local Eta Fashion del centro de Guayaquil, pero lamentablemente no la vi hoy. Espero que les guste.


Juan Xavier