No quiero que el tiempo avance,
te quiero inmortalizada en este
instante. Huelo a ti, y no quiero
que tu olor se desvanezca, quiero
que me queme en la piel, que se
quede conmigo, y sea así menor
la melancolía por tu pronta
partida.
Y te pienso… y te pienso…
¡Estoy contando los días
para reencontrarte! De
tenerte en mis brazos, de
beber tu perfume, de nadar
en ti, y escucharte.
Y las manecillas del reloj no
se detienen, el transcurso del
tiempo va. Tú partida cada vez
más cerca aumenta mi deseo de
abrazarte aún más. Y lo hago,
se siente bien, y tu piel responde
excitándose.
Las yemas de mis dedos
escanean tu cuerpo, mis
oídos guardan tu voz, mis
ojos te imprimen en mi
memoria, y mis labios se
sacian con tu sudor.
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Hermosa rosarina, el tiempo
apremia, y toca partir. Sé que
nuevamente te veré, y que algún
que otro poema te escribiré, y
frente a ti recitaré. Volveré
a tomar tus manos con las mías,
y te saciaré de besos, saciaré
tu pecho de nogal y almendros.
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