Poesía

Poesía

martes, 29 de octubre de 2024

Luna creciente


 

 

Por debajo de su cuello de nácar se

aprecia una luna creciente estampada

en la piel. Ella habla y mi mirada se

abandona apaciblemente en verle la luna

grabada en la tersura de su piel.

 

Yo sé que no dormiré. Y escribo estos

versos a la luz de una vela, en pleno

siglo veintiuno, rodeado de oscuridad,

mientras pienso en su luna creciente,

y al cerrar mis ojos veo luz de estaño

que brota del grabado de su piel.

Es que es luz de luna, luna y tersura.

 

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La luna creciente pintada en el lienzo

de su piel me desvela. Y es porque

sólo quiero soñar despierto, imaginando

las yemas de mis dedos surcando por

debajo de su cuello, acariciándola como

si de un último beso se tratara.

 

¡Ay la luna! Sus poros son el mar de

estrellas que la rodea. Ella hablaba,

y yo en la tarde y ahora en la noche,

recordaba tanta gracia marcada en piel,

que me vi en la obligación de escribir

esto para plasmar un recuerdo. 

 

Y verle la luna creciente en la tersura de

su piel, tan natural, rodeada de poros

que son estrellas, siento mientras escribo

estos versos que me encontré en el cielo.

 

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Luz de estaño que por debajo de su

cuello, y diestro, reboza por tener a

perpetuidad una marca de luna

creciente. Es de madrugada, no hay

luz, y he encendido otra vela. Trato de

encontrar la quietud del alma pensando

en la verde naturaleza, como si de una

meditación se tratara, pero el susurro de

un dulce recuerdo de la mañana danzó

en mi mente: el verdemar de sus pupilas,

verdemar que abunda en miles de matices

en la verde naturaleza.

 

No dormí, pero fui feliz mientras duró,

diciéndome que jamás he visto unas pupilas

tan claras, y el recuerdo de verle la luna

creciente remarcada en la seda de su piel.

 

Y ella jamás sabrá que escribí esto: son

versos de más para apaciguar el desmadre

que un poco de belleza logra evocar: un

torbellino de emociones, de olas de calor,

de dulces escalofríos, y el desvelo.

 

 


domingo, 1 de septiembre de 2024

Te quiero toda, así como eres

 

Te quiero toda, así como eres,

y quiero expresarlo, pero es 

difícil acariciarte con palabras

al ser inefable la llama que me

abraza.

Te quiero toda, así como eres, 

y me carcome por dentro no

encontrar la lucidez para 

ser valiente.

Te quiero toda, así como eres, 

verde apacible como un paisaje,

un relieve, tus ojos diáfanos y

y tus manos tejidas bajo la penumbra 

de la luna de estaño, donde cada

dedo es una vertiente lisa entre

campos verdes.

Te quiero toda, así como eres,

una mente que atrae con 

fuerza como los remolinos de mar:

quisiera ahogarme en tus 

pensamientos para que me pienses

al ya no verme.

Te quiero toda, así como eres,

y no diré una palabra, guardando

en silencio este inefable deseo de

expresarlo sin miedo, por temor

a ahuyentarte, por temor de no

verte más. 

………………………………………………

Te quiero toda, así como eres,

verde como la costa del piélago

Pacífico, diáfanos y verdes como

los lagos de montaña que reflejan

color esmeralda. 

Te quiero toda, así como eres,

una composición literaria de

belleza, eres los versos de Cátulo

a Lesbia.

Te quiero toda, así como eres, y

pienso… y pienso las mil y un 

maneras de  poder ser valiente. 

Puedo caminar en calles oscuras,

pero me da  pavor, en cambio, de 

desnudar mi alma frente a la tuya.

domingo, 25 de agosto de 2024

Hermosa soledad

Hermosa soledad que vienes en

verano a taparme con tu manto.

Ella ya no está, pero los recuerdos

de aquellos momentos donde 

reímos, quiero que tú, dulce soledad,

me acompañes para no recordarlos.


Hecho de menos el dónde y cómo 

volcar mi afecto, aunque haya sido 

en parte pétreo. Pero por ser justo

así, pétreo, os pido a ti, dulce soledad,

que transmutes mi alma en hielo.


En hielo para olvidarme qué es sentir,

en hielo para no echar de menos afecto,

en hielo para olvidarme del tacto de

acariciar a una mujer con piel color nácar,

lisa como el terciopelo.


Soledad garduña de imágenes lúbricas,

deseo mi corazón escarchado; ayudadme

a buscar esa cueva donde nadie me vea, donde las lágrimas se congelan, donde

siempre es invierno, y el céfiro hiela.


Dadme una escapatoria, dulce soledad, 

al dolor que tú misma alimentas. O una

salvación: una de mujer que me ame por

ser quien soy.

martes, 20 de agosto de 2024

Adiós

¿Me preguntas qué quiero mientras

tiernas lágrimas brotan de tus ojos

acastañados fijando tus pupilas en

las mías? ¿Cómo despedirme si te

veo llorar y juré darte felicidad?


Hubo momentos donde rezumaba 

amor en nuestros pechos, voz in

crescendo, manos entrelazadas,

juntos nuestros alientos. Hilaridad

y llantos compartidos, frenesí y

delirios, sustantivos y verbos.


La impaciencia del corazón de

no conocer su camino, la prosa

desdibujada de su bosquejo, las

tiernas palabras que quedaron en 

el viento.


Sí, hubo  momentos donde

nuestro amor era pámpanos,

y llegó a ser vid. Mas carámbanos

en noches de invierno como espada

sangrienta por maldecidos verbos

apuñalaban mi pecho. 


Ahora somos dos conocidos que si se

ven se sonreirán, y cada uno por su 

camino. Hemos sentido la hiel del 

sendero que tomamos una vez, para

no volver.


Ahora que sólo somos dos individuos, qué

encuentres a aquél con quien compartirás 

la ambrosía y néctar, aquél que esparza 

semillas en tu campo. 


No hay mejor deseo que aquellos que

atraviesan lo más recóndito del alma,

y los míos atraviesan su infinito, y tal

vez, tal vez, en otra vida seremos aquello

que alguna vez lo pensamos y quisimos.

martes, 21 de septiembre de 2021

Cuatro muros

Noche gélida cobijados bajo Cuatro muros blancos. Corro La cortina y el vacío de luces Se nota a leguas de distancia. Trémulo cierro la ventana Al compás del sonido de las
Ambulancias. 

Por ahí, por allá, hombres Vestidos en bata blanca Se los oye angustiados. Recuerdo mi niñez cuando Me agarrabas la mano, y Pensaba que nunca iba a estar Desolado.

Escucho a los hombres de Bata blanca que quienes Entran por emergencia tienen Los pulmones inflamados. Están cubiertos de plástico, y Otros portan únicamente una Mascarilla, mientras revisan a Los pacientes que siguen Llegando.

Me acerco a los hombres de Bata blanca, pero me ignoran. Recuerdo haber entrado hace Un par de horas, y de repente Pude caminar libremente bajo Los muros blancos.

En vez de sentir angustia Reboso de paz. Súbitamente Me miro, ¿Acaso sufro de Despersonalización? Estoy en Una cama, mis ojos cerrados. Mis huesos están helados, pero La Paz está conmigo, no sufro Nada.

"Se ha ido", dice una mujer en Bata blanca, "pónganle en la Muñeca su nombre, para identificarlo". Y le grito "aquí estoy,
¿Acaso no ves que me curé?" Un Hombre me lleva a mí, pero soy un Tercero que observo. Y es ahí cuando noto...
Que estoy muerto.

jueves, 18 de marzo de 2021

Para quienes sufren de ansiedad

Me levanto y te siento, y

Te siento que eres parte de mí.

Siento cómo aumentas en 

Torbellino y me electrificas. Y

Pensar que eres amor, que eres un

Protector.


Me levanto de la cama y mi 

Pareja me ve, sabiendo en su 

Interior que te siento. Sabe que 

Estás ahí y que por ti me he

Apartado de ella.


Muchos amigos te sienten también,

Y fuerte, así como yo. En época 

Extraordinaria te has levantado,

Sin embargo lo que causas es 

Perfección para el hombre de las 

Cavernas.


Mira, tengo una reunión, y me 

Haces arder las piernas, mis

Pies empiezan a sudar. Te siento

Muy dentro de mí, mis manos

Me las haces hormiguear. Mi 

Garganta seca queda después de 

tú paso. Sin embargo, te sueles 

Quedar por un largo rato.


Mis amigos me dicen que

Que consuma pastillas, que

Son avanzadas, pero prefiero

Sentirte y demostrarme que no

Eres un peligro, y que la situación 

En que me encuentro no es de huir,

Que no hay un tigre dientes de sable

Al acecho. 


Has estado en nosotros desde 

antes de caminar erguidos, y 

Hemos avanzado a ser una 

Civilización avanzada, tú sigues

Ahí , mirándome fijamente a los 

Ojos, y mientras me encuentro 

En un cuadrado conversando 

En la reunión, mi interlocutor 

No se da cuenta del sudor de mis

Manos, del temblor de mis 

Piernas, y estoy así sintiéndote,

Porque puede más la vergüenza

Qué decir que tengo un ataque

De pánico.


Sin embargo, camino todos los días 

Erguido, sintiéndote, amándote, 

Sabiendo que si muero no te sentiré 

En tu máximo esplendor jamás. Cuido

Mi salud mental pidiendo más de ti,

Por más terrible que sean las 

Sensaciones que me haces atravesar.

Cada día es una lucha más. Y

Me conviertes en un ser más fuerte,

Más capaz, porque cuando acabe esta 

Pandemia, podré a mis amados abrazar.



sábado, 28 de noviembre de 2020

Enero

 


Me han contado que en esa

noche de enero mientras el 

viento tiraba de tu cabello

sentiste un fulgor en tu pecho.


Me contaron que soplaba fuerte 

el viento a los helechos, el viento

susurrándote al cuello, el viento

llenando tus sentidos de placenteros

escalofríos.


Y pienso, ¡qué corta vida que 

tenemos! Las horas se hacen 

días, los días semanas, las

semanas meses, y éstos alcanzan

su máxima realización al culminar

en años, un conjunto de fotogramas 

Al click de un obturador.


Y pienso en esa noche de enero

mientras tus cabellos los soplaba

el viento: quiero inmortalizar mis

recuerdos, lo que me ha contado 

Eolo, el Dios del viento.


Y no quiero morir después de haber

conocido el amor, no quiero morir

para luego no recordar enero, no 

quiero morir si sola te dejo.


Es de noche y los Dioses me 

inspiran para escribir estos 

 versos. Hermes ha venido a 

confirmarme lo dicho por Eolo,

¡qué sentiste un fulgor en tu 

pecho!


Veo a las estrellas y quisiera que

tú y yo formemos una constelación,

para ser inmortales, ¡qué enero sea

eterno!


¡Venid conmigo a pasear por los

astros! Escojamos nuestro puesto

en el cielo, seamos estrellas, seamos

eternos, qué nos vean los cómplices 

de Prometeo para siempre en el 

firmamento, ¡hagamos valer para 

siempre enero!