Amémonos una noche,
encerrémonos en la
oscuridad. Descubrir
nuevos rincones de tu
piel, rozándola como
si fueras pétalos de magnolia,
delicada flor primaveral.
Mil besos a darnos, diez
mil más para una noche
adicional.
Beber de tus labios para
sentir nuestros corazones
al mismo compás, y no
querer levantarme, que la
noche no sea cruel, que el
reloj no avance más. Quiero
ese néctar tuyo, levantarme
con tu fragancia forestal.
Querer estar en tu laguna
es un sentimiento celestial,
nadar en ti es mi deseo
inmortal. Amémonos esta
noche, que nuestros suspiros,
exhalaciones, sean un poema,
un baile destinado a perdurar.
Amémonos aún más, ¡qué las
palpitaciones sean la voz
principal! Que cuando llegue
el momento el tiempo no
avance más, perpetua te
quiero, noche, y estrellada
si mi techo de cristal el cielo
me permita apreciar.
Te quiero a perpetuidad, que
al morir en una constelación
podamos centellear para la
eternidad. Tú, flor primaveral,
amémonos una noche, que
te haré querer muchas más.
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