Poesía

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viernes, 7 de octubre de 2011

Plasmada en una fotografía

Que bueno que el destino
Nos puso a ambos en un
Mismo lugar. Amo verte
Todos los días, ver como
Tus mejillas cambian de
Color: te delatan, dicen
Lo que piensa tu corazón.

Hablas apasionada, tienes
Coraje, y voluntad para
Ser grande.

Cada vez que amanece el
Día, te pienso, te dedico
Mis mejores pensamientos.

Agradezco a Dios porque
Estás viva, rebosando de
Salud, y te veo como
única. Sí, como única: mi
Atención está en ti, a pesar
Que estés en una fotografía.

¡Esclavos!

¡Qué mal manejo que le
Han dado a la materia!
Siempre el dinero moverá
Sus fuerzas. Son como
Peones, dependiendo,
Rogando, que algún Dios
Les dé alguna caridad,
Una letra de cambio.

¡Me da asco! Vomitaré
Sus dólares, sus euros,
y cuando alguien
Enfermo caiga, no tendrá
Salvación, porque para
Todo se necesita pagar
Un "valor".

Poderoso el dinero; mal
Administrado, os ha
Dejado esclavizados.
¡Qué pena será recordarlos,
Esclavos!

Aurora, aparece

Noche melancólica, noche
Infinita, apacigua la soledad;
Haz que la aurora robe tu
Sabiduría.

Noche fría, sin luna que
Ilumine mis pasos en la
Densa bruma ¿Me
Perderé, en la soledad,
Me embriagará la
Tentación de navegar
Al más allá?

Que venga la aurora,
Que calme el mar,
Quisiera, en alta mar,
Reflexionar, y en puerto
Seguro, desembarcar.

Acariciando el pecho

Acariciaba el redondo
Pecho, piel de seda,
De nieve recubierta.

La punta, hermoso pezón,
lo sentí hinchado, y tus
Suspiros, excitados.

Nunca olvidaré aquella
Noche, donde alcancé
Gloria, y el semen
Aguardó, y el pecho
Sintió mis caricias,
Mi amor.

Mirada a la muerte.

Caminaba, entre la
Mechedumbre, con
Una camisa amarilla
Como el sol que ardía.

No me detuve, pero Ambos
Nos miramos. No le quise
hablar, ¿Pero si lo hubiera
Hecho, algo habría
Cambiado? No, porque
Los muertos reposan
En sus mausoleos
Donde gusanos comerán
Sus restos.

Mi Torbellino, mi Tornado.

Ahora que estás aquí,
Torbellino de aflicciones,
Mi memoria grisácea,
Turbada, te pide que te
La lleves, la deseches.

Memoria mía, dentro del
Volcán, buscad tu camino,
Navega entre la lava, y
Eyacula entre las montañas.

En un manantial te posas,
Memoria mía, te reflejas
En él; el torbellino girando,
Se transforma en tornado,
Y te lleva, a sus adentros,
Y ahí, espero.

Bota el manantial a las
Plantas, tornado; ellas
Transformarán el dolor en
Canto, y sus frutos serán
mis letras, mis poemas,
Embelleciendo mis versos;
Y como el sabio, irás
transmutando, como un
alquimista, lo que fue
Alguna vez plomo, en oro.

domingo, 2 de octubre de 2011

Viaje

Al irte de viaje por unos meses, ahora que no estás aquí, en Guayaquil, me has enajenado de ver a alguien cuyos ojos verdes atraen, cuya piel blanca cristalina y unas pecas en ella transcritas me tranquilizan con solo observar belleza, tanto física como ternura que brota de tus ojos cuando en mente en la luna se abstraían.
Ahora solo puedo ver eso en las fotografías...

sábado, 1 de octubre de 2011

Pegaso

No tiembles, querida
Amiga, no hay crepúsculo
En tus días: resplandeces
Como el sol durante el día
Y en las noches, la luna
Te enternece, gotas de
Lluvia, brisa fresca, me
Elevas al cielo, me alejas
Del suelo.

Soltad las alas, déjate
Llevar por el viento;
Me alcanzarás, y allá,
La luz del cometa nos
Guiará.

Volad conmigo, no llorarás.
Montaremos en Pegaso,
Y te sujetarás de mi cintura,
Me abrazarás.

No tiembles, eso es
Pasajero, así como lo
Es el tiempo.

Moriremos, por eso,
Disfrutad cada
Momento.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Cabellos de azabache, corona triunfante

El silencio no la oscurecía,
el ruido no la opacaba.
Mi mirada extrañaba ver
su rostro, su piel, y la
melodía que componen
su ser, una armoniosa
combinación que 
transluce en frescas
primaveras, el pudor
y la sal brumosa en
esencias.

De azabache su cabello,
sutil el pincel que retrató
en mi memoria aquel
momento: enlazaba
sus cabellos, con las 
manos arriba, sujetando
el cincel que marcaba
en mi mente cada 
momento.

Decoró su corona; un
lazo anudó, y dos 
esmeraldas completaban
aquel rostro, aquel barro
convertido en carne que 
alguna vez Dios sopló...


sábado, 24 de septiembre de 2011

Frío, pero adentro, el calor es intenso.

Invierno, frío intenso,
Cierro las ventanas, y
La chimenea enciendo.

En las calles, el frío,
Adentro, entre los dos,
El calor se desprende
De nuestros cuerpos.

El vino enrojece tus
Mejillas, tu lengua
Es dulce como el
Merlot que bebemos.

Nuestras manos juegan,
Despertando sentidos,
Sientiendo la navegación
De nuestra sangre al
Rostro que todo lo revela.

Hace frío afuera, pero
Adentro, nos calentamos,
Con besos, y la sublime
Entrega que hace el
Alma mediante el cuerpo.

Tengo sed, dame de beber

Me bañan las gotas de
Rocío de su jardín, de
Su Edén, donde hojas
Encubren los pétalos
Que me dan de beber.

Sed, tengo sed, dame
Tus pétalos, hacedme
Tomar desde ellos,
Que no quiero morir
Sin ellos.

Déjame unas gotas, aquellas
Que regaron tu cuerpo, aquellas
Que remojaste en mis labios,
humedeciéndolos.

Hazme beber de ti, de tus
Pétalos, ardor concentrado
En mi pecho.

El lenguaje no da para tanto

Discúlpame si en versos te llamo, pero vida mía, el lenguaje no da para tanto. En poesía, en abstracto, puedo cantar alto.

Arrastrada por el agua

Callada estás. Tus pupilas me hablan; no hay inquietud, sino paz que desliza en la orilla arrastrada por el agua.

El verbo en silencio es mejor cuando nos vemos

Que tus ojos se reflejen en los míos, mirándome en silencio, es preferible a que se pronuncie el verbo. En silencio, nos vemos.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Brindo

Brindo por la esperanza
Otorgada, la paz que
Sus ojos derraman,
El calor que de ella emana.

Brindo por mi, el silencio
Que sin pudor no calla,
Los versos que escapan
De mi mente no aprisionada.

Brindo por sus turbulentas
Miradas, semejante a la
Mar: hay estelas, pero no
Son eternas.

Brindo por la azucena que
Atrae mi mirada, siendo
Digna de mi contemplación,
Un espectador.

Estos versos nacen, y no
Morirán, porque al venir
De ti, quedarán en la
Inmortalidad.

jueves, 22 de septiembre de 2011

El profesor cuyas clases disfrutaba.

Era mi profesor. Sus
Clases disfrutaba, a
Pesar que en mi
Interior en muchas
Cosas discrepaba,
toleraba, y en silencio
Lo guardaba.

Sus explicaciones acertadas,
su profesionalismo no negaba,
Su experiencia denotaba luchas
Por sus ideologías, que respetaba.

Pero ¿Querido profesor, qué le
Sucedió, que explotó vulnerando
Tolerancia, armonía y un aula,
Donde las ideas se consagran?

¿Por qué esa terrible palabra?
¿Por qué la intolerancia?

¿Por qué esa clasificación
Con una fatídica palabra?
¿Que sucedió, querido
Profesor?

martes, 20 de septiembre de 2011

Poema a mi mismo, a mi corazón.

Relájate, te lo ordeno.
Todo sucumbió. Dejad
Esas notas amargas.
No escribáis sobre
Aquello, el maldito
Infierno.

Reposa, sé la parte
conciliadora entre
Tu mismo y la razón
Que abruma con
Granizo a sabor
De uva.

Late por mí. Mantente
Calmado, olvidad los
Desechos del pasado.
Recicla ese desagüe
Para que cristalina
corra en mis venas la
Nueva primavera.

Que nadie te vulnere,
Que nadie te corrompa,
Late por mí; me das vida,
Y en las noches, me das
Sombra. ¡Oh ruiseñor,
Mantén tu canto, mantén
Tu sombra!

lunes, 19 de septiembre de 2011

Rielando

Una mirada, un gesto,
Alienta la esperanza.
Tenerte cerca, en
Silencio, trémula,ante
Lo incierto, me acerca
A los cielos.

Divaga mi mente sin
Rumbo concreto. Me
Pregunto que es lo que
Quiero, y tú, apareces,
Ojos de esmeralda, fruto
De olivos,  encunada
En la luna, y ella, rielando
En  mis mares del
Pensamiento.

Ahí, te veo, respirando,
Con tus mejillas color
Carmín, y tu latido sonando
Al compás del universo.
Acercándome comprendo,
Que eres tú, en silencio,
La ola, el viento

domingo, 18 de septiembre de 2011

Página mía.

Esta página es para mí;
Brota sangre salina,
Lágrimas que se obstinan
de ser derramadas sin
Ríos que cumplan el
Ciclo de su vida.

Esta página es mía,
Donde eyacula la
Inocencia de un
Cuarto a oscuras.

Esta página es mía,
Caricias que envuelven
Las tempestades en
Calmadas melodías.

Fuegos Fastuos

Vivíamos felices, remojándonos
En el rocío que bebíamos de
La noche. Sorprendí tu cadáver,
Dejándome en penumbra, sin
Velas encendidas, sin fuegos
Fastuos que traguen la
Melancolía.